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Fiesta de San Francisco de Asís

04 Octubre 2025

Paz y Bien.

Con la festividad de San Francisco este año 2025, estamos a punto de concluir el octavo centenario del Cántico del Hermano Sol  y nos acercamos al centenario de la Pascua de San Francisco , que celebraremos el próximo año.

Encontramos esta conexión entre el Cántico y la muerte de San Francisco en el antiguo relato de la Compilatio Assisiensis , donde, al enterarse de su muerte inminente, San Francisco dijo: 

«Bueno, si la muerte es inminente, llámame al hermano Ángel y al hermano León para que me canten a la Hermana Muerte». Los dos se presentaron ante él y cantaron, entre lágrimas, el Cántico del Hermano Sol y las demás criaturas del Señor, compuesto por el propio santo durante su enfermedad, en alabanza del Señor y para consuelo de su alma y la de los demás. En este Cántico, antes de la última estrofa, insertó la lassa de la Hermana Muerte (CAss 7). 

Es, pues, el mismo san Francisco quien se acerca a la muerte con el Cántico, al que poco antes había añadido ya la estrofa del perdón, para empujar al Podestá y al Obispo de Asís, en guerra entre sí, hacia la reconciliación.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar. ¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!: bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal.

Incluso en la muerte, san Francisco reconoce la misteriosa presencia de Dios y hasta la muerte se convierte en un don por el que alabar al Señor. San Francisco sabe releer la muerte a la luz de la belleza de la vida y de la creación, pues reconoce que todo es un don de Dios. Es precisamente esta fe profunda la que le permite contemplar la hermosura de la vida, incluso en el momento en que llega a su fin. Todas sus experiencias, amargas y dulces, que el recordó en el Testamento, lo prepararon a esta suprema restitución de su propia vida a Dios, a lo que nuestra tradición justamente llama Transito de san Francisco y que por medio de este podamos reconocerlo como una Pascua, un transito a través de la muerte para una vida en plenitud.

Es precisamente la Pascua de Cristo la que ha transformado definitivamente a la muerte en una hermana por la que podemos alabar a Dios, y Francisco puede mirar a la muerte con ojos llenos de esperanza, proclamando “bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal”. La mirada se abre a una vida nueva y plena, a esa vida eterna que el Señor, resurrección y vida, promete a quienes creen y esperan en Él (cf. Jn 11, 25-26).
 
 
¡FELIZ FIESTA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS!
 
**Tomado de OFM Provincia Inmaculada Concepción