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Fr. Francesco Ielpo y los nuevos mártires de Siria

10 Julio 2025

Del 10 al 14 de julio, Fr. Francesco Ielpo, nuevo Custodio de Tierra Santa, estrenó su ministerio visitando las comunidades cristianas de Tierra Santa en Siria y Líbano. Allí pudo celebrar por primera vez (ya que fueron canonizados el 20 de octubre del año pasado, 2024) la fiesta de los Mártires de Damasco en nuestro convento franciscano, el 10 de julio, fecha elegida por la Santa Sede para hacer Memoria de nuestros mártires. 

Al día siguiente visitó la iglesia ortodoxa de San Elías, donde hace apenas quince días de nuevo fueron martirizados 24 cristianos, como en 1860 los 11 mártires de Damasco. Os ofrecemos a continuación el testimonio de sus testigos, y en la galería de fotos, imágenes del Custodio en esta iglesia.

Damasco, domingo 22 de junio (2025) por la tarde, a las 18:45 h, en una escena desgarradora y angustiosa, mientras los fieles rezaban en la Iglesia de San Elías, en el barrio de Dwela´a, concretamente, durante la recitación del Padrenuestro, oración enseñada por el mismo Jesús, se produjo una tragedia inconcebible. Un atacante suicida irrumpió en la iglesia tras disparar al azar contra las paredes. Avanzando hacia el grupo de feligreses, dos hombres valientes, Boutros y Georges Bishara, intentaron detenerlo. En un acto brutal, el atacante detonó un cinturón explosivo atado a su cintura, desatando una sangrienta masacre en la casa de Dios: 23 mártires y decenas de heridos.

Poco después del ataque, fuentes oficiales confirmaron 23 mártires y aproximadamente 50 heridos, muchos de los cuales se encuentran hospitalizados. El dolor y el luto invadieron Damasco y toda Siria, mientras el país lloraba a sus hijos e hijas en un día que reabrió las profundas heridas de la guerra y la destrucción en los corazones de los sirios. Desde lo más profundo del dolor, la Hermana Ibtisam, monja franciscana y directora del Centro Infantil San Pablo del Monasterio Franciscano de Tabaleh, compartió lo que vio aquella terrible noche: “Presencié un horrible ataque en la zona de Mar Elías. La iglesia fue atacada durante nuestra oración vespertina, con unas 400 personas reunidas para la celebración. Estaba en la cercana Iglesia de San Pablo cuando oímos una potente explosión que sacudió toda la zona. Salí corriendo y vi escenas terribles: gente corriendo con la ropa ensangrentada, llamas y los gritos y llantos de los niños. El ataque fue perpetrado por dos o tres personas que dispararon dentro de la iglesia antes de inmolarse”.

Al entrar en la iglesia momentos después de la explosión, describió la escena: “Fue impactante: sangre por todas partes, restos humanos, inmensa destrucción. Escuché los gritos de los heridos y los desgarradores gritos de las familias en duelo”. Respecto al ambiente tras el ataque, dijo: “El pánico y el miedo se apoderaron de todo el barrio. Las calles se vaciaron de inmediato y se extendió una profunda sensación de inseguridad”. La hermana Ibtisam concluyó con un mensaje de fe y una llamada a la acción: "Pido al mundo que intervenga y detenga estos ataques, para garantizarnos protección y paz. Invito a todos a orar por la paz e insto a la comunidad internacional a actuar con rapidez para restablecer la seguridad y la estabilidad. Oramos por las víctimas y los heridos. Pedimos al Señor que traiga paz y misericordia al mundo, y que proteja a Siria y a su pueblo de estas tragedias incesantes".


La sangre derramada en la Iglesia de San Elías no será en vano. El Padrenuestro, rezado por los fieles en los momentos finales antes de la explosión, sigue siendo un poderoso testimonio de una fe inquebrantable y una esperanza viva: que Dios nunca abandona a sus hijos en tiempos de sufrimiento.


VÍDEO DE LA VISITA DEL NUEVO CUSTODIO