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Noviembre

El nacimiento de San Juan Bautista. Así Dios no olvida sus promesas

De Junio 24, 2026 08:25 hasta Junio 24, 2026 10:25
Publicado por Comisaría Tierra Santa
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Para toda la Iglesia, la de San Juan Bautista es una fiesta particular. La única que se refiere a un nacimiento junto con la de María y la de Jesús. Y esto, como ha explicado el Custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Ielpo, señala de modo cristalino la importancia del Precursor en toda la historia del cristianismo. La Custodia ha honrado al Bautista en Ain Karem, en los dos lugares que la tradición identifica como las etapas iniciales de su camino.

El martes 23 de junio por la tarde, la comunidad de los frailes celebró las Primeras Vísperas presididas por el vicario de Tierra Santa, Fray Ulise Zarza, en el santuario de San Juan en el Desierto. Inmerso en la naturaleza, allí donde se cree que Juan se retiró antes de comenzar su predicación en espera del Mesías, religiosos y fieles entonaron los himnos para luego dirigirse en procesión a la gruta en la que la tradición quiere que Isabel escondió a su hijo para salvarlo de la matanza de los inocentes. Al día siguiente, miércoles 24 de junio, fue en cambio el turno de la misa solemne presidida por el Custodio en el monasterio de San Juan en Montana. Una misa vespertina que reunió a la comunidad de los frailes y a los fieles que decidieron participar en la celebración del Santo y que contó también con la participación del cónsul español en Jerusalén, José Javier Gutiérrez Blanco Navarrete. Una presencia institucional que subraya el vínculo entre España y el monasterio cerca de Jerusalén donde la tradición quiere que haya nacido el Precursor.

En su homilía, el Custodio invitó a los presentes a recordar el papel de Juan Bautista en toda la historia de la salvación, pero también la importancia que se le da en el Evangelio de Lucas sobre todo a la alegría que rodeó ese nacimiento. La familia de Juan y su comunidad reconocen de hecho en ese niño un signo de esperanza. Y esto, para Fray Ielpo, debe ser un llamado para toda la comunidad cristiana. "Cada nacimiento es un milagro", recordó el Padre Custodio, "porque representa la confianza que Dios sigue depositando en la humanidad." Isabel no podía tener hijos, mientras que Zacarías había perdido la esperanza. Pero a pesar de todo, Dios decide dar un vuelco a toda convicción, justo cuando todo parecía perdido. "El nacimiento de Juan ofrece una respuesta clara: Dios sigue habitando en medio de su pueblo" explicó Fray Ielpo. Y esto se proyecta también al día de hoy. "Vivimos en un tiempo en el que vemos a menudo solamente dificultades, heridas, guerras y miedos. También aquí, en Tierra Santa, no faltan motivos de preocupación. A veces podemos tener la tentación de pensar que Dios está lejos o silencioso" afirmó el Padre Custodio. Y precisamente el nacimiento de Juan señala cómo Dios sigue actuando sin olvidar nunca ni a su pueblo ni a sus promesas.

Una certeza, frente a toda adversidad, que es central también en la elección del nombre del Precursor. La gente esperaba que se llamara Zacarías, como el padre. En cambio, la decisión recae en Juan, que significa "Dios es misericordioso" o "Dios hace gracia." Otra novedad. Otro motivo de asombro. Otra huella de cuál sería el sentido de la vida de Juan. Maravillar, preparar, invitar a la conversión y anunciar la venida de Cristo. Y en Ein Karem, en esa Tierra Santa donde el Evangelio resuena en sus paisajes y en los lugares marcados por la historia terrenal del Salvador, festejar a San Juan Bautista significa precisamente esto. "Que nos ayude a creer que la misericordia de Dios sigue acompañando la historia", recordó en la homilía Fray Ielpo, "y obtenga para nosotros la gracia de convertirnos, como él, en testigos de la bondad de Dios y anunciadores de esa esperanza que no defrauda jamás."

Lorenzo Vita

* Tomado de Custodia Terrae Sanctae

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